Nosotros

 

Soy Camilo Duque estudiante  de séptimo semestre  de comunicación social  y periodismo  de la Fundación Universitaria Luis  Amigó.   Este  sito fue creado con el  fin  de presentar  un reportaje enmarcado en el ciberperiodismo, de la materia Periodismo  Virtual.



 

 

Debido al impacto social y la presión internacional que ha generado el narcotráfico, Colombia ha aprendido a identificarse como un país exportador de sustancias psicoactivas ilícitas. Esta coyuntura sumada a la guerra política, la corrupción y las frecuentes crisis económicas no sólo ha llevado a que se lo identifique como uno de los países más violentos del mundo, sino también a que entre nosotros siempre se observe una especie de vergüenza o malestar asociado al hecho de ser colombiano.

Historia del proyecto

A la salida de los colegios, se ve a los jóvenes menores de edad consumiendo cigarrillo, y algunos de ellos conocen de marcas, sabores, como los mejores catadores. Los parques se llenan de personas que bajo los árboles consumen su puchito de marihuana. En algunos bares se reservan salas para consumir droga pesada como la heroína mientras los más jóvenes bailan al ritmo, pasados de éxtasis. Colombia construyó parte de su historia por la marihuana y el tabaco; sus negocios y mafias alcanzan la economía nacional. Nadie puede negar que haya pensado en el asunto y que se distinga a nivel internacional por las mafias que llenaron los periódicos desde los años 80´. Hoy, hablar de este asunto ha pasado a ser parte de nuestra idiosincrasia y el tiempo seguirá abriendo puertas al mundo del consumo de estupefacientes. La historia colombiana empezó con los indígenas que consumían chicha y volverá cíclicamente en el tiempo hasta nuestras raíces por la marihuana y el tabaco, la cultura actual está llena de artificialidad e imitación; entre esas ‘herencias' importadas desde el norte se encuentra el consumo moderno de psicoactivos, que poco tiene de relación con la utilización milenaria de sustancias alucinógenas por parte de los indígenas.